DESPUÉS DE CASI UN AÑO…

Ya mismo estamos otra vez en esas fiestas, que algunos dicen entrañables, y no por fecha, sino porque a los centros comerciales se les ha ocurrido que a la vez que ponen los productos de esa fiesta importada que se celebra el 31 de octubre, pues por qué no empezar a colocar ya en las estanterías las bolas de navidad, las guirnaldas de colores, el papá Noel de metro y medio, que a ver quién guarda eso luego y dónde durante todo el año… esas figuras tan grandes, y que tanto llaman la atención en la cabecera de los pasillos centrales de las grandes superficies, deberían ser para llevarlas en acogida y luego devolverlas, porque al menos en mi casa, estorban, y no es plan una vez que han hecho su dudosa función durante las fiestas navideñas, darles pensión todo un año detrás de los abrigos en el armario. Menudo susto si te pilla un día medio dormitando, se te ocurre ladear el forro polar, y te encuentras ahí al susodicho, mirándote con esa cara, que aunque simpática, joder, no es para encontrársela así de improviso, y encima dentro de tu armario. Si al menos se doblaran por la mitad, pues bueno, igual entraban detrás de los jerseys, o si se desarticularan, pues los guardas a trozos entre los calzoncillos y los calcetines, en los cajones de la mesita de noche mismamente.

Por supuesto que están también los dulces, que es cierto que apetecen más fuera de temporada, pero coño, no tan pronto, que casi no ha pasado el calor, y ya tienes ahí los turrones de chocolate, que no están malos, pero todos sabemos lo que pasa con el turrón en la bandeja si lo dejas al calor, que a todos nos ha pasado, tanto tiempo pasa la bandeja en casa durante las fiestas, que con la calefacción, se quedan pegados los trozos de turrón al papel ese chulo que venden para colocar sobre el fondo del plato. Aunque en muchos sitios, también se usa el socorrido “papel albal”; no me digáis que no quedan bonitas las bandejas forradas de papel de aluminio, bueno, más que bonitas quedan tradicionales, y además si se reutiliza, va siendo más bonito de cada vez, porque se van quedando los restos de turrón ahí, y cuando vas a coger una peladilla tiene adherido un resto de turrón del duro, que viene a ser una cosa blanca que parece que no quiere separarse de la bandeja, y unido a la peladilla de la que estás tirando puede llegar a formar un hilo de incluso unos diez centímetros hasta que por fin se despega de la bandeja, como rindiéndose a tus deseos de devorar una peladilla, que realmente no es que te apetezca, pero como te han ofrecido, por no hacer el feo, coges eso que es lo más pequeño, pero claro, como lleva mucho tiempo ahí, porque a casi nadie le gustan… pues te llevas el hilo.

No quiero sentar precedentes, pero sí que cuando veáis este año las bandejas, bien sean con papel bonito de ribetes, o forradas con papel albal, os acordéis de LA MAGIA DE FER, y por supuesto pillar peladillas, que hay que darlas salida.

¡A pasarlo bien! y en breve, más boberías.

 

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